miércoles, 17 de septiembre de 2008

letters



Portrait of R. W. Emerson


Emerson visitó Inglaterra poco después que se publicaron los Poems and Ballads [de Swinburne]. Y, según se rumoreaba, en una entrevista concedida a un periodista dijo cosas acerca de ese volumen que ofendieron gravemente a Swinburne. Swinburne escribió una débil protesta, expresando su confianza en que Emerson no podía haber usado las palabras que se le atribuían. No obtuvo contestación. Swinburne montó en cólera. Algo más tarde Gosse y Swinburne descansaban en el Green Park, y la conversación giró en torno a Emerson. Gosse tuvo noticia por vez primera de que Swinburne había vuelto a escribirle. Dijo:

–Espero que no le haya dicho usted nada demasiado fuerte.

–Oh, no.

–Pero, ¿qué le dijo?

–Mantuve el temple, guardé mi ecuanimidad.

–Sí, ¿pero qué le dijo usted?

–Lo llamé –declaró Swinburne con su típica voz de salmodia– mandril arrugado y sin dientes, que, una vez puesto en la cima de la notoriedad a hombros de Carlyle, ahora se dedica a escupir y farfullar, desde una plataforma inmunda, las calumnias de su propia cosecha.

Esta carta, al igual que su predecesora, no obtuvo respuesta.


Evan Charteris, Life and Letters of Sir Edmund Gosse



Letters
Ralph Waldo Emerson

Every day brings a ship,
Every ship brings a word;
Well for those who have no fear,
Looking seaward, well assured
That the word the vessel brings
Is the word they wish to hear.


Cartas

Cada día llega un barco,
cada barco trae una palabra;
dichosos los que no temen
mirando el mar, bien seguros
de que la palabra que la nave trae
es la palabra que desean oír.



Traducción de niki

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